INTRODUCCIÓN
Las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son fundamentales para el progreso científico y tecnológico, y su impacto en el desarrollo económico y social es innegable. Estas áreas resultan cruciales para abordar desafíos globales complejos, como el cambio climático, la salud pública y la sostenibilidad ambiental. En las últimas décadas, el crecimiento exponencial del conocimiento generado dentro de áreas STEM ha transformado sectores industriales y ha mejorado la calidad de vida a nivel mundial, marcando un hito en la manera en que comprendemos y transformamos nuestro entorno [1], [2]. Por ello, las áreas STEM suelen describirse como los empleos del futuro. Según datos del Instituto de Estadística de la UNESCO, una persona que trabaja en STEM gana dos tercios más que las personas empleadas en otros campos [2].
El incremento en el volumen de publicaciones científicas en STEM refleja un notable dinamismo. No solo ha crecido el número de artículos publicados, sino también la diversidad temática, facilitada por avances tecnológicos que mejoran la comunicación y la colaboración internacional. Áreas emergentes como la inteligencia artificial, la biotecnología y las energías renovables capturan un interés considerable debido a su capacidad para propiciar innovaciones disruptivas, mostrando así la continua evolución de la investigación en STEM [3], [4].
A pesar de la relevancia de los campos STEM, las mujeres han estado persistentemente subrepresentadas en ellos [5] - [8]. El número global de investigadoras en ciencia sigue siendo bajo [7]. En julio de 2019, la tasa promedio global de investigadoras era de solo 31,7% [9], y en áreas STEM esta proporción puede bajar el 25%. Esta subrepresentación no se distribuye de manera homogénea, sino que se acentúa conforme se avanza en los niveles de reconocimiento, prestigio y liderazgo dentro de la carrera científica, donde las mujeres continúan ocupando una proporción significativamente menor de posiciones jerárquicas y de mayor visibilidad. De hecho, solo el 3% de los Premios Nobel relacionados con la ciencia han sido otorgados a mujeres [6]. Esta realidad se explica por una compleja interacción de factores culturales, sociales, económicos e institucionales [10]. En el ámbito de la producción científica, las mujeres enfrentan barreras significativas: acceso limitado a recursos, sesgos en la evaluación de sus contribuciones, subrepresentación en áreas específicas del conocimiento y en posiciones de liderazgo, así como menor reconocimiento e impacto de sus trabajos. Asimismo, estudios bibliométricos internacionales muestran que las mujeres publican menos artículos, reciben menos citaciones y participan en menor proporción como autoras principales o correspondientes [11], [12].
Es importante considerar que la brecha de género persistente en las áreas STEM responde a múltiples factores [10], [13]. Uno de los factores centrales que contribuyen a esta desigualdad corresponde a la persistencia de estereotipos de género que asocian las habilidades matemáticas y científicas con los hombres, mientras que las mujeres son percibidas como más aptas para roles sociales o de cuidado [14]. Investigaciones recientes confirman que estos estereotipos influyen en la autopercepción de habilidades, las expectativas de éxito y las decisiones de trayectoria académica, especialmente en campos altamente masculinizados [15], [16]. Dichas representaciones afectan la autoconfianza académica de las mujeres y restringen sus aspiraciones en carreras STEM, contribuyendo a la reproducción de la brecha de género [17]. Revisiones recientes indican además que las creencias sobre capacidad, intereses y valores continúan siendo determinantes en la baja participación femenina en estas disciplinas [18]. También persisten procesos de discriminación estructural que contribuyen a la invisibilización de los logros de las científicas y a su menor reconocimiento académico, limitando la disponibilidad de referentes femeninos visibles y reforzando ciclos de exclusión en la producción científica [19], [20], [21].
Por otra parte, las brechas asociadas a la experiencia de género durante la formación y trayectoria en carreras STEM tienden a intensificarse. Las mujeres con posgrado que trabajan en ocupaciones STEM reportan con mayor frecuencia haber experimentado discriminación de género en el trabajo que aquellas con menor nivel educativo (62% frente a 41%). Este resultado no refiere únicamente a diferencias estructurales medibles, sino a la experiencia percibida y declarada por las propias mujeres respecto de prácticas de trato desigual en sus entornos laborales. Así, aproximadamente un tercio (35%) de las mujeres en STEM con posgrado cree que su género ha dificultado su éxito laboral, en comparación con solo el 10% de las mujeres en STEM con educación universitaria parcial o menor [22].
En la última década, las brechas de género en la ciencia en la colaboración científica, el impacto de las publicaciones, las posiciones de liderazgo y la representación en equipos editoriales, han sido objeto de creciente interés [23] - [26]. Diversos estudios señalan que las mujeres muestran mayor disposición a colaborar y tienden a relaciones más equitativas en sus redes de coautoría [27], [28], sin embargo, persisten brechas especialmente en la colaboración internacional [29]. Además, investigaciones revelan que los trabajos liderados por mujeres son menos citados, evidenciando una subvaloración de sus aportes científicos [30], [31]. Análisis de citación muestran que solo el 15% de los científicos más citados son mujeres [32]. En cuanto al liderazgo, diversos estudios indican que las mujeres están subrepresentadas como primeras autoras, especialmente en disciplinas y revistas de alto impacto [33], [34]. Asimismo, la composición de los equipos editoriales presenta menor presencia femenina y mayor proporción masculina en posiciones de mayor responsabilidad [35], [36].
A pesar de la emergencia de literatura que aborda diferentes dimensiones de las brechas de género en la producción científica en áreas STEM, aún persisten brechas de conocimiento acerca de la magnitud de esas brechas, especialmente en áreas geográficas situadas fuera del norte global. Este estudio analiza la producción científica en dos áreas STEM: ingeniería y matemáticas en revistas científicas en Chile. Particularmente, el estudio aborda dos vacíos relevantes: 1) la escasez de investigaciones bibliométricas en estas áreas que permitan dimensionar las brechas de género en la producción científica, y 2) la necesidad de información específica en áreas geográficas diferentes a Europa y Norte América, contextualizando mejor las desigualdades de género en STEM.
Se ha identificado la insuficiente disponibilidad de información sistemática sobre la magnitud de estas brechas y sobre los resultados de las políticas implementadas para reducirlas [6]. Este déficit informativo limita la caracterización precisa del problema y la evaluación de la eficacia de las medidas adoptadas. El presente estudio posee un alcance contextualizado y descriptivo, orientado al análisis de un conjunto de revistas chilenas de ingeniería y matemáticas con proyección internacional. Su objetivo es examinar las brechas de género en los comités editoriales y en la producción científica de dichas publicaciones, utilizando como fuente de datos la base Scopus. Los resultados no buscan ser extrapolables al conjunto del campo STEM a nivel global o regional, sino caracterizar patrones de participación y desigualdad de género observados en este corpus específico.
El artículo se organiza de la siguiente manera: primero se presenta una revisión del estado del arte sobre la participación femenina en la producción científica; luego se describe la metodología empleada; posteriormente se exponen los resultados y su interpretación; y finalmente se presentan las principales conclusiones del estudio.
METODOLOGÍA
El diseño metodológico del estudio responde a un enfoque bibliométrico aplicado a un conjunto acotado de revistas chilenas de ingeniería y matemáticas indexadas en Scopus. Este recorte analítico permite examinar en detalle los patrones de autoría, colaboración e impacto en un contexto nacional específico, privilegiando la profundidad del análisis por sobre la generalización de los resultados. El análisis abarca el período comprendido entre 2014 y 2023 y se centra exclusivamente en artículos y revisiones como tipologías documentales.
Se utilizaron tres fuentes principales de información. En primer lugar, para identificar las revistas científicas chilenas de ingeniería y matemáticas indexadas en Scopus en 2023, se recurrió a la plataforma Scimago Journal Rank (SJR). En segundo lugar, la composición de los comités editoriales se recopiló a partir de la información disponible en las páginas web oficiales de cada revista. Finalmente, los datos sobre la producción científica de cada publicación durante el período analizado se obtuvieron de la base de datos Scopus.
Scopus fue seleccionada como fuente de datos debido a su amplia cobertura de revistas científicas y a su mayor representación de publicaciones de países no anglosajones en comparación con Web of Science [37], [38], lo que resulta particularmente pertinente para estudios con enfoque territorial en América Latina y Chile. Asimismo, esta base ha sido ampliamente empleada en investigaciones bibliométricas sobre producción científica y brechas de género, ya que proporciona herramientas estandarizadas para el análisis de autoría y citación [12].
El proceso de selección siguió dos fases: identificación de revistas y análisis de documentos. En la primera fase, se utilizó SJR para descargar el listado completo de revistas chilenas indexadas en Scopus en 2023, obteniéndose un total de 130 publicaciones. Posteriormente, se filtraron las revistas de acuerdo con las áreas de interés, seleccionando exclusivamente aquellas correspondientes a ingeniería y matemáticas (N = 15). Finalmente, se excluyeron las revistas asociadas a más de un área temática, quedando seis revistas elegibles para el estudio (Figura 1).
Figura 1. Flujograma de selección de revistas chilenas de ingeniería y matemáticas.
La decisión de excluir revistas clasificadas en más de un área temática responde a la necesidad de asegurar la comparabilidad disciplinar, ya que aquellas de carácter multidisciplinario podrían introducir heterogeneidad en la interpretación de los patrones de autoría y de la composición editorial.
Una vez definidas las revistas de interés, se descargaron desde la base de datos Scopus los documentos publicados por dichas revistas entre 2014 y 2023, obteniéndose inicialmente 2.168 registros. El criterio de inclusión se restringió a artículos de investigación y revisiones de literatura, lo que redujo el conjunto a 2.094 documentos.
Posteriormente, se realizó una revisión manual para confirmar que todos los registros cumplieran con la clasificación establecida, excluyendo aquellos que no correspondían a estas tipologías. Como resultado, la muestra quedó conformada por 2.089 publicaciones. En una etapa adicional, se eliminaron los documentos para los cuales no fue posible asignar el sexo de al menos una autoría (63 documentos, equivalente al 3% del total). Finalmente, el número de publicaciones consideradas para el análisis fue de 2.026 (Figura 2).
Durante este proceso se unificaron los nombres de los autores con el fin de resolver posibles variaciones en sus firmas. En los casos en que un mismo autor presentaba más de una variante, las coincidencias se verificaron mediante la institución de afiliación y fuentes externas. Este procedimiento de estandarización también facilitó la asignación del sexo a los autores a partir de la asociación con sus nombres. Cuando dicha asociación no fue directa, se emplearon dos técnicas complementarias: el uso de bases de datos especializadas (Gender API y Genderize) y el reconocimiento facial mediante plataformas como ResearchGate, Google Scholar y las páginas web institucionales. La combinación de estas herramientas mejora significativamente la precisión de los resultados [39]. En los casos en que no fue posible aplicar reconocimiento facial, el sexo se asignó únicamente cuando Gender API y Genderize entregaron una probabilidad superior al 95%.
La información sobre el género de las autorías y de quienes integran los comités editoriales no se encuentra disponible de manera explícita en las fuentes consultadas. Por ello, esta aproximación no permite identificar la identidad de género autopercibida y se limita a una categorización binaria basada en atributos socialmente asociados al sexo. En consecuencia, el término género se utiliza aquí en un sentido operativo, siguiendo prácticas ampliamente empleadas en estudios bibliométricos. Esta aproximación, utilizada en investigaciones previas sobre autoría científica, no pretende reflejar la identidad de género autopercibida de las personas analizadas y constituye una limitación metodológica reconocida en este tipo de estudios [12], [23]. La clasificación basada en nombres ha demostrado, no obstante, niveles aceptables de confiabilidad en estudios científicos [40].
Los datos recopilados fueron almacenados, depurados y normalizados en una base de datos de Microsoft Excel. Posteriormente, el análisis estadístico se realizó utilizando el software Statistical Package for the Social Sciences (SPSS), versión 21. Para el análisis se emplearon técnicas descriptivas y pruebas estadísticas no paramétricas. En particular, se aplicó una prueba de hipótesis para proporciones con el objetivo de evaluar si una proporción poblacional hipotetizada era consistente con los datos observados en la muestra. Las hipótesis definidas fueron:
- H₀: La proporción total de publicaciones de hombres es menor o igual al 50% (P ≤ 0,5).
- H₁: La proporción total de publicaciones de hombres es mayor al 50% (P > 0,5).
El nivel de significancia (α) para la toma de decisiones se estableció en 0,05 (5%).
Adicionalmente, para analizar el impacto de la producción científica según género, se emplearon las pruebas no paramétricas de Kruskal-Wallis y U de Mann-Whitney. En ambos casos, se consideró un nivel de significancia de 0,05.
RESULTADOS
Para el estudio se seleccionaron seis revistas (Tabla 1), de las cuales tres corresponden al área de matemáticas (Proyecciones, Cubo y Chilean Journal of Statistics) y tres al área de ingeniería (Revista de la Construcción, Revista Ingeniería de Construcción e Ingeniare). En cuanto a su impacto, las revistas de matemáticas presentan un rango de Scimago Journal Rank (SJR) de hasta 0,33. Por su parte, las revistas de ingeniería muestran valores de SJR más bajos, que oscilan entre 0,15 y 0,38. Estos índices de impacto posicionan a las revistas en los cuartiles (Q) 3 y 4.
| Revistas | Área | SJR 2023 | Cuartil 2023 | Scopus desde | Editor |
|---|---|---|---|---|---|
| Proyecciones | Matemáticas | 0,3 | Q3 | 2006 | Universidad Católica del Norte |
| Revista de la Construccion | Ingeniería | 0,38 | Q3 | 2008 | Pontificia Universidad Católica de Chile |
| Cubo | Matemáticas | 0,21 | Q3 | 2019 | Universidad de la Frontera |
| Chilean Journal of Statistics | Matemáticas | 0,33 | Q4 | 2019 | Chilean Statistical Society |
| Revista Ingenieria de Construccion | Ingeniería | 0,17 | Q4 | 2007 | Pontificia Universidad Católica de Chile |
| Ingeniare | Ingeniería | 0,15 | Q4 | 2008 | Universidad de Tarapacá |
Fuente: Scimago journal rank.
Las revistas analizadas publicaron 2.026 documentos, los cuales generaron 6.884 citas, con una media global de 3,40 citas por documento. (Tabla 2) Revista de la Construcción lidera tanto en cantidad de citas totales (2.225) como en la media de citas por documento (5,48). En contraste, Cubo presenta los valores más bajos, con 265 citas totales y una media de 2,07 citas por documento.
En términos de colaboración, evaluada mediante el índice y el grado de colaboración, se observa que el primero corresponde al promedio de autores por artículo, mientras que el segundo representa la proporción de artículos elaborados en coautoría respecto del total de publicaciones. Los resultados muestran que la media general del índice de colaboración alcanza 2,85 autores por artículo, mientras que el grado promedio de colaboración es de 0,87. Las revistas con mayor índice de colaboración son Ingeniare (3,15) y Revista Ingeniería de Construcción (3,22). En cuanto al grado de colaboración, este varía levemente entre publicaciones, siendo Ingeniare la que presenta el valor más alto (0,93) y Cubo la más baja (0,73).
| Revista | N° docs. | N° citas | Media de citas | N° firmas | índice de Colaboración | Grado de Colaboración |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Chilean Journal of Statistics | 54 | 135 | 2,50 | 161 | 2,98 | 0,89 |
| Cubo | 128 | 265 | 2,07 | 294 | 2,30 | 0,73 |
| Ingeniare | 582 | 1.518 | 2,61 | 1.833 | 3,15 | 0,93 |
| Proyecciones | 600 | 1.804 | 3,01 | 1.402 | 2,34 | 0,80 |
| Revista de la Construcción | 406 | 2.225 | 5,48 | 1.270 | 3,13 | 0,89 |
| Revista Ingeniería de Construcción | 256 | 937 | 3,66 | 824 | 3,22 | 0,89 |
| Total | 2.026 | 6.884 | 3,40 | 5.784 | 2,85 | 0,87 |
Fuente: Elaboración propia.
Brechas de género en comités editoriales
La Tabla 3 presenta la composición por género de los comités editoriales de seis revistas académicas, evidenciando una notable predominancia masculina. En conjunto, los comités editoriales están conformados por 171 integrantes, de los cuales 135 son hombres (78,9%) y 36 son mujeres (21,1%). La revista con la mayor representación femenina es el Chilean Journal of Statistics, donde las mujeres constituyen el 32,7% del comité editorial. En contraste, la menor proporción de participación femenina se observa en Ingeniare, con solo un 10,3% de mujeres entre sus integrantes.
Los hallazgos en revistas chilenas de ingeniería y matemáticas son consistentes con estudios previos. Un estudio de 435 editoriales de revistas de ciencias matemáticas descubrió que el 8,9% de los miembros de consejos editoriales son mujeres [41], una investigación de la composición por género en editoriales de 131 revistas españolas de alto impacto, mostró que las áreas de matemáticas e ingeniería fueron las únicas áreas que disminuyó la representación de mujeres entre 1998 y 2008 en los cuerpos editoriales [42].
| Revistas | Hombres | Mujeres | Total | % Hombres | % Mujeres |
|---|---|---|---|---|---|
| Chilean Journal of Statistics | 33 | 16 | 49 | 67,3% | 32,7% |
| Cubo | 11 | 2 | 13 | 84,6% | 15,4% |
| Ingeniare | 26 | 3 | 29 | 89,7% | 10,3% |
| Proyecciones | 43 | 10 | 53 | 81,1% | 18,9% |
| Revista de la Construcción | 9 | 2 | 11 | 81,8% | 18,2% |
| Revista Ingeniería de la Construcción | 13 | 3 | 16 | 81,3% | 18,8% |
| Total | 135 | 36 | 171 | 78,9% | 21,1% |
Fuente: Páginas web de revistas.
Brechas de género en la producción científica
La Figura 3 presenta la distribución anual de mujeres firmantes por área disciplinar de las revistas. En el caso de ingeniería, el total de firmas registradas durante el decenio asciende a 3.927, de las cuales 903 (23%) corresponden a autorías femeninas. En cuanto a su evolución temporal, la proporción de mujeres firmantes se mantiene relativamente estable, con un mínimo de 19,2% en 2016 y un máximo de 26,4% en 2019.
Por su parte, en las revistas del área de matemáticas se registraron 1.857 firmas en el mismo período, de las cuales 350 (18,3%) corresponden a autorías de mujeres. En términos generales, esta área presenta una menor proporción de firmantes femeninas en comparación con ingeniería, salvo excepciones puntuales en 2017 (25%) y 2023 (21,8%).
Las diferencias observadas entre ambas áreas pueden contextualizarse a la luz de la literatura previa, que señala que disciplinas de carácter más teórico, como las matemáticas, tienden a presentar menor participación femenina en comparación con otras áreas STEM [18]. En el contexto latinoamericano, investigaciones sobre la participación de mujeres en STEM muestran patrones consistentes de subrepresentación en matemáticas y ciencias básicas, junto con una presencia relativamente mayor, aunque igualmente desigual en algunas áreas de ingeniería [24].
La Tabla 4 presenta el número y porcentaje de firmas por género según revistas, destacando la predominancia de firmas masculinas en todas ellas. En general, el total de firmas de hombres (4.531, 78,3%) supera ampliamente al de mujeres (1.253, 21,7%).
Entre las revistas analizadas, Ingeniare (23,6%) y Revista Ingeniería de Construcción (26,6%) presentan proporciones de firmas de mujeres superiores al promedio general. En contraste, Cubo muestra la menor representación femenina, con un 15,3%, muy por debajo del promedio.
La prueba estadística de hipótesis para proporciones confirma que la proporción de firmas correspondientes a autores hombres es significativamente mayor que la de autoras mujeres en todas las revistas estudiadas. Dado que el valor p es inferior a 0,05, se rechaza la hipótesis nula, lo que proporciona evidencia estadística de diferencias significativas en las proporciones de firmas entre hombres y mujeres.
| Revisa | N° (%) Autores | N° (%) Autoras | P de un factor | Decisión |
|---|---|---|---|---|
| Chilean Journal of Statistics | 127 (78,9) | 34 (21,1) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Cubo | 249 (84,7) | 45 (15,3) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Ingeniare | 1.400 (76,4) | 433 (23,6) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Proyecciones | 1.131 (80,7) | 271 (19,3) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Revista de la Construccion | 1.019 (80,2) | 251 (19,8) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Revista Ingenieria de Construccion | 605 (73,4) | 219 (26,6) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Total | 4.531 (78,3) | 1.253 (21,7) | < 0,001 | Se rechaza H0 |
Fuente: Elaboración propia.
En el total de documentos analizados, se identificaron autores provenientes de 86 países. La Tabla 5 muestra los 10 países con el mayor número de autores firmantes, desglosados por género. Colombia encabeza la lista con un total de 874 firmas, de las cuales el 23,7% corresponden a mujeres. Le sigue Chile, con 766 firmas, de las cuales 139 (18,1%) son de mujeres.
Cuba destaca como el país con la mayor proporción de firmas femeninas (32,2%), seguido de Brasil (30,1%). En el otro extremo, Marruecos registra la menor representación femenina, con solo un 4,1% de firmas de mujeres, seguido por Turquía, con un 15,1%.
| País | N° Docs. | Firmas de hombres | Firmas de mujeres |
|---|---|---|---|
| Colombia | 328 | 667 (76,3) | 207 (23,7) |
| Chile | 325 | 627 (81,9) | 139 (18,1) |
| India | 340 | 578 (76,4) | 179 (23,6) |
| Brasil | 224 | 455 (69,9) | 196 (30,1) |
| España | 172 | 322 (78,2) | 90 (21,8) |
| Turquía | 157 | 310 (84,9) | 55 (15,1) |
| Cuba | 90 | 166 (67,8) | 79 (32,2) |
| México | 83 | 152 (76,8) | 46 (23,2) |
| Marruecos | 77 | 185 (95,9) | 8 (4,1) |
| Ecuador | 60 | 119 (82,1) | 26 (17,9) |
Fuente: Elaboración propia.
La Figura 4 presenta la distribución porcentual de los documentos según el tipo de autoría. El mayor porcentaje corresponde a trabajos elaborados mediante colaboración exclusivamente masculina (45,5%). Le siguen las autorías mixtas, con un 38,3%, lo que evidencia un nivel relevante de interacción colaborativa entre géneros.
En contraste, la colaboración exclusiva entre mujeres representa solo el 2,8% del total de documentos analizados. En cuanto a los trabajos de autoría única, también predominan los hombres, con un 12,2%, mientras que las mujeres como autoras únicas constituyen apenas el 1,2%.
La mayor proporción de colaboración exclusivamente masculina observada en la Figura 4, y en los resultados posteriores puede interpretarse, en parte, como consecuencia de la histórica masculinización de las disciplinas STEM: una mayor presencia relativa de hombres incrementa la probabilidad de conformación de equipos mayoritariamente masculinos [11], [18]. Por otra parte, estudios sobre redes de colaboración científica sugieren la existencia de homofilia de género, es decir, la tendencia a colaborar con pares del mismo género [26].
En línea con ello, investigaciones recientes sobre colaboración por disciplinas muestran que, en matemáticas, un F/M ratio de 0,324 implica aproximadamente una mujer por cada 3,1 hombres, mientras que en ingeniería un F/M ratio de 0,343 equivale a cerca de una mujer por cada 2,9 hombres [26].
Figura 4. Porcentaje de documentos según tipo de colaboración.
La Tabla 6 muestra la evolución porcentual de los documentos publicados según el tipo de autoría (solo hombres, solo mujeres y autorías mixtas) entre 2014 y 2023. Durante el período analizado, los documentos con autoría exclusivamente masculina (tanto individual como con múltiples autores) predominan en todos los años, alcanzando su punto máximo en 2020, con el 61,7% del total de publicaciones.
En contraste, los documentos firmados exclusivamente por mujeres presentan los porcentajes más bajos a lo largo del período. Aunque experimentan un aumento, pasando del 2,4% en 2014 al 6,5% en 2019, esta tendencia no se mantiene, ya que el porcentaje disminuye en los años siguientes, alcanzando un 3,3% en 2023.
| Tipo | 2014 | 2015 | 2016 | 2017 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Autorías solo hombres | 55,3% | 58,6% | 60,9% | 49,7% | 54,2% | 55,1% | 61,7% | 60,8% | 57,9% | 59,7% | 57,7% |
| Autorías solo mujeres | 2,4% | 2,3% | 3,3% | 4,7% | 3,0% | 6,5% | 4,1% | 4,2% | 4,2% | 3,3% | 4,0% |
| Autorías Mixtas | 42,3% | 39,1% | 35,8% | 45,6% | 42,9% | 38,5% | 34,2% | 35,1% | 37,9% | 37,0% | 38,3% |
Fuente: Elaboración propia.
El grado de colaboración es definido por el cociente entre el número de documentos de multiautoría y el número total de documentos publicados (GC = N° documentos de multiautoría / N° documentos totales)[45], se aplica en este análisis considerando las firmas por género. Para el grado de colaboración de mujeres, se incluyen los documentos en los que aparece al menos una mujer firmante, utilizando el mismo criterio para los hombres.
La Tabla 7 presenta el análisis del grado de colaboración según género entre 2014 y 2023. En el caso de las mujeres, el grado de colaboración es consistentemente superior al de los hombres en todos los años analizados. En términos acumulados, las mujeres alcanzan un grado de colaboración de 0,97 durante el período, mientras que los hombres registran un grado de colaboración de 0,87.
| Grado de colaboración | 2014 | 2015 | 2016 | 2017 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total, período |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Grado colaboración mujeres | 0,96 | 1,00 | 1,00 | 0,99 | 1,00 | 0,97 | 0,95 | 0,92 | 0,95 | 0,99 | 0,97 |
| Grado colaboración hombres | 0,90 | 0,94 | 0,92 | 0,90 | 0,91 | 0,86 | 0,84 | 0,86 | 0,86 | 0,83 | 0,87 |
Fuente: Elaboración propia.
Brechas de género en liderazgo e impacto
La Tabla 8 presenta la frecuencia y distribución de las autorías correspondientes por sexo en los documentos con autoría mixta. En términos generales, se observa que en todos los años —con excepción de 2018, donde ambos sexos presentan una representación equitativa (50%)— existe una mayor proporción de hombres como autores correspondientes. De manera acumulada, los hombres concentran el 61,9% de estas autorías, mientras que las mujeres alcanzan el 38,1%.
Los resultados de la prueba de hipótesis para proporciones indican que, en los años 2015, 2016, 2017, 2018 y 2021 no se rechaza la hipótesis nula (H₀), lo que implica ausencia de evidencia estadísticamente significativa para afirmar que la proporción de autores correspondientes hombres difiere del 50%. En contraste, en los años 2014, 2019, 2020, 2022 y 2023 el valor p es inferior a 0,05, por lo que se rechaza la hipótesis nula, evidenciando que en dichos años la proporción de hombres como autores correspondientes es significativamente superior al 50%.
Considerando el total del período analizado, también se rechaza H₀ (p < 0,001), confirmando una proporción global estadísticamente significativa mayor de hombres como autores correspondientes.
| Año | Autorías correspondientes | Total, autorías | P de un factor | Decisión | |
|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | ||||
| 2014 | 33 (63,5%) | 19 (36,5%) | 52 | 0,036 | Se rechaza H0 |
| 2015 | 26 (52%) | 24 (48%) | 50 | 0,444 | No se rechaza H0 |
| 2016 | 31 (57,4%) | 23 (42,6%) | 54 | 0,170 | No se rechaza H0 |
| 2017 | 46 (59%) | 32 (41%) | 78 | 0,071 | No se rechaza H0 |
| 2018 | 36 (50%) | 36 (50%) | 72 | 0,500 | No se rechaza H0 |
| 2019 | 60 (63,2%) | 35 (36,8%) | 95 | 0,007 | Se rechaza H0 |
| 2020 | 59 (64,1%) | 33 (35,9%) | 92 | 0,005 | Se rechaza H0 |
| 2021 | 52 (55,9%) | 41 (44,1%) | 93 | 0,150 | No se rechaza H0 |
| 2022 | 69 (69,7%) | 30 (30,3%) | 99 | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| 2023 | 68 (75,6%) | 22 (24,4%) | 90 | < 0,001 | Se rechaza H0 |
| Total | 480 (61,9%) | 295 (38,1%) | 775 | < 0,001 | Se rechaza H0 |
Fuente: Elaboración propia.
La media de citas por documento, analizada según el tipo de autoría, revela algunas tendencias relevantes se presentan en la Tabla 9. Los documentos con autorías mixtas presentan la mayor media de citas (3,74), seguidos por aquellos escritos exclusivamente por hombres, con una media de 3,43. En contraste, los documentos elaborados únicamente por mujeres registran una media inferior, alcanzando 2,38 citas por documento.
Con el propósito de evaluar si estas diferencias eran estadísticamente significativas, se aplicó la prueba de Kruskal–Wallis, adecuada para comparar distribuciones entre múltiples grupos independientes. Los resultados arrojaron un valor p de 0,191, lo que indica ausencia de evidencia estadística para afirmar la existencia de diferencias significativas en el número de citas entre los distintos tipos de colaboración.
Para complementar el análisis, se empleó la prueba U de Mann–Whitney en comparaciones por pares. Las comparaciones entre documentos escritos por hombres y mujeres, hombres y colaboraciones mixtas, y mujeres y colaboraciones mixtas, arrojaron valores p de 0,632, 0,101 y 0,237, respectivamente. Estos resultados sugieren que, si bien las autorías mixtas presentan la mayor media de citas, las diferencias observadas entre los grupos no alcanzan significación estadística.
En síntesis, aunque los documentos con autoría mixta parecen recibir más citas en promedio, el análisis estadístico no permite confirmar que esta ventaja sea significativa respecto de otros tipos de colaboración.
Investigaciones previas en áreas STEM muestran resultados parcialmente consistentes con estos hallazgos. Otros estudios [43], evidencian una persistente desigualdad de género en el impacto científico medido en citas, donde los artículos de hombres reciben en promedio entre un 5% y un 10% más citas que los de mujeres. Asimismo, Beaudry y Larivière [44] señalan que, incluso cuando las mujeres ocupan posiciones comparables en autoría, financiamiento o tamaño de equipo, su liderazgo se asocia a un menor impacto en citaciones. Otras investigaciones reportan que las publicaciones escritas por mujeres tienden a ser subcitadas, mientras que las escritas por hombres tienden a ser sobrecitadas, diferencias que resultan estadísticamente significativas [25].
| Tipo de autorías | 2014 | 2015 | 2016 | 2017 | 2018 | 2019 | 2020 | 2021 | 2022 | 2023 | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Autorías solo hombres | 5,00 | 5,04 | 4,65 | 5,15 | 4,77 | 4,40 | 3,40 | 2,95 | 1,72 | 0,68 | 3,43 |
| Autorías solo mujeres | 5,33 | 5,0 | 4,2 | 2,63 | 2,4 | 2,68 | 2,66 | 2,0 | 1,09 | 0,25 | 2,38 |
| Autorías Mixtas | 6,67 | 5,14 | 5,85 | 5,77 | 4,32 | 4,04 | 3,86 | 2,68 | 1,60 | 0,74 | 3,74 |
Fuente: Elaboración propia.
CONCLUSIONES
Las disciplinas STEM constituyen ejes motores del progreso socioeconómico y la innovación global. No obstante, este dinamismo se ve empañado por una persistente subrepresentación femenina en el campo académico. Esta disparidad no responde a un factor único, sino a una compleja interacción de barreras estructurales y culturales, donde los estereotipos de género y los sesgos en la evaluación del desempeño limitan la autopercepción y la trayectoria de las investigadoras. La evidencia internacional demuestra que, en el ámbito de la producción científica, la brecha se manifiesta mediante una menor tasa de publicación, una reducida presencia en redes de colaboración internacional y un menor impacto de citas en comparación con sus pares varones. Este trabajo confirma esta evidencia.
A pesar de la relevancia del fenómeno, existe un vacío de conocimiento significativo respecto a la magnitud de estas desigualdades en contextos ajenos al Norte Global. Esta investigación ofrece una aproximación a las brechas de género en la producción científica y en la composición de los equipos editoriales de revistas chilenas en las áreas de ingeniería y matemáticas. A partir de un enfoque bibliométrico, se constata que las mujeres continúan presentando una representación significativamente menor en ambas dimensiones, pese a los avances observados en materia de inclusión de género en otros ámbitos académicos y sociales. La participación femenina sigue siendo limitada en los comités editoriales, así como en espacios asociados al reconocimiento y liderazgo académico, y también en la producción científica, donde las autorías de mujeres son proporcionalmente inferiores, especialmente en contextos de autoría única y en disciplinas particularmente masculinizadas como la ingeniería.
Estos resultados deben interpretarse considerando su alcance contextualizado. Los hallazgos permiten visibilizar brechas persistentes en revistas chilenas de ingeniería y matemáticas. Sería importante avanzar en mayor investigación empírica en otros países de la región y campos disciplinarios. En este sentido, el estudio entrega un diagnóstico específico que puede orientar futuras investigaciones y contribuir a la identificación de áreas críticas, más que fundamentar directamente intervenciones de política pública.
Las diferencias observadas deben además comprenderse a la luz de la participación efectiva de mujeres en investigación dentro de cada disciplina. En campos STEM altamente masculinizados, una menor presencia de autorías femeninas puede reflejar parcialmente la menor proporción de investigadoras disponibles, independiente de acciones editoriales discriminatorias directas. En consecuencia, el análisis bibliométrico permite describir patrones de producción y visibilizar desigualdades persistentes, pero no establecer relaciones causales ni determinar los mecanismos estructurales que las originan.
No obstante, el análisis de revistas científicas nacionales posee un valor analítico específico. Las revistas pueden operar como dispositivos institucionales de validación y reconocimiento académico, por lo que su estructura editorial y sus patrones de publicación configuran jerarquías de legitimidad dentro de comunidades disciplinares concretas. Desde esta perspectiva, el contraste entre la composición de los comités editoriales y la proporción de autorías según género abre una posible línea explicativa: divergencias sistemáticas entre ambos niveles podrían asociarse a sesgos de evaluación o a redes académicas hemofílicas en los procesos de publicación. Aunque el estudio no demuestra discriminación directa, sí identifica configuraciones institucionales compatibles con mecanismos de exclusión indirecta, constituyendo una base para investigaciones causales posteriores.
Entre las fortalezas del estudio destaca el uso de técnicas bibliométricas que permiten analizar cuantitativamente patrones de publicación, colaboración y representación editorial de manera replicable en otros contextos. Sin embargo, el trabajo presenta limitaciones. El análisis se restringe a un conjunto acotado de revistas chilenas, lo que limita la extrapolación de los resultados, y el uso de herramientas automatizadas para la asignación de género puede no capturar completamente la diversidad de identidades existentes. Asimismo, no se examinaron procesos editoriales específicos, como tasas de aceptación o rechazo según género, ni la relación directa entre composición editorial y probabilidad de publicación, aspectos que constituyen líneas prioritarias para futuras investigaciones.
En conjunto, este estudio contribuye a visibilizar inequidades persistentes en campos STEM y proporciona un punto de partida para investigaciones más profundas sobre los mecanismos que reproducen la desigualdad. Más allá de su dimensión normativa, la equidad de género en la producción científica constituye también una condición relevante para la diversidad cognitiva, la calidad del conocimiento producido y la capacidad de respuesta frente a desafíos científicos y sociales complejos.
Financiamiento
Los autores declaran no haber recibido financiamiento para este trabajo.